Administración Electrónica, el factor clave para la Smart City

24 Mar 2017

Administración Electrónica

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La Administración Electrónica constituye un aspecto fundamental para el correcto desarrollo de la Ciudad Inteligente o “Smart City”.  Así, al margen de los diferentes criterios en los que se basen su diseño y funcionamiento, la ciudad debe construirse en función de las preocupaciones de los habitantes en muy distintas áreas, siempre desde un enfoque participativo y sostenible.

Una de ellas, factor clave para la Smart City, gira en torno a la Administración Electrónica con el fin de mejorar la gestión municipal en este escenario de eficiencia. Es por ello por lo que dedicaremos este post a entender su importancia.

Como hemos apuntado, la administración electrónica se encuentra en el núcleo de las ciudades inteligentes del presente y del futuro, al tiempo que ha experimentado un importante desarrollo en solo unos años.

Por un lado, las características de una ciudad inteligente abarcan, muy diferentes áreas, como la salud, la economía, la energía, los desechos urbanos o, por ejemplo, la movilidad, todas ellas apoyadas por las nuevas tecnologías como base de la innovación.

Sin embargo, en última instancia éstas son en realidad una herramienta para satisfacer los requerimientos de la acción pública. No es un camino sencillo, como es fácil imaginar.

Grandes retos y no menores oportunidades que la Smart City busca superar adaptándose a las nuevas realidades a las que los ciudadanos se enfrentan cada día teniendo en cuenta la creciente urbanización, unido al problema demográfico de la superpoblación.

La  Administración Electrónica y la Smart City

Administración Electrónica

La administración inteligente de la Smart City, por lo tanto, va mucho más allá que la ventaja que implica agilizar los trámites burocráticos: permite reducir costes, cuidar el medio ambiente, aumentar los servicios y, por supuesto, hacer la vida del ciudadano más fácil.

En la práctica, una gestión eficaz mediante una administración electrónica inteligente es esencial para el éxito de la explotación de los recursos de la municipalidad en sus diferentes áreas de acción.

Tomando como referencia el informe “Mapping Smart Cities in the EU”, publicado por el Parlamento Europeo, la ciudad inteligente engloba iniciativas que responden a características relacionadas con aspectos clave, como son la Gobernanza Inteligente o  Smart Governance, que reúne la administración electrónica y la participación ciudadana, y otras más, como la Intelligent Economy, Smart People, Smart Mobility, Smart Environment y Smart Life.

De hecho, si las Smart Cities están concebidas por y para los ciudadanos, su rol se revela como fundamental de cara a un concepto de ciudad inteligente que implica a sus habitantes en su administración. “No es la metrópolis la inteligente en sí, sino primero sus habitantes, sus representantes electos, su administración, sus empresas”, sostiene Julien Damon, coautor del estudio del Instituto de la Empresa francés, “Smart Cities. Efficace, innovante, participative : comment rendre la ville plus intelligente?”.

De acuerdo con una investigación comunitaria, más del 90 por ciento de las ciudades europeas de más de medio millón de habitantes y el 43 por ciento de las ciudades de entre 100 y 200.000 habitantes son Smart Cities.

 

Difícilmente encontraremos uniformidad en los diseños de Smart Cities, al igual que hallaremos mil y una definiciones, tantas como su casuística pero idealmente se persigue promover “una alta calidad de vida mediante el desarrollo óptimo de los recursos a través de una gestión eficiente de los datos y redes”, explican los expertos Franck Grintrand y David Nguyen.

Dentro de este objetivo general, la administración electrónica conecta tanto con el desarrollo óptimo de proyectos inteligentes en la ciudad como con el objetivo genérico de hacer posible un modelo de ciudad unitario, que conforme un ecosistema inteligente. En este sentido, una ciudad inteligente “no es una revolución institucional sino un conjunto de modalidades de gestión más eficaz en entornos complejos”, apunta Damon en el Institut de l’entreprise

De nuevo volvemos al concepto de Smart Governance, un gobierno local inteligente basado en los pilares fundamentales de la administración electrónica y la participación ciudadana.

Teniendo en cuenta, por último, que del mismo modo que existe una gran versatilidad en cuanto al concepto práctico de Smart City para cada ciudad, también el modelo de gestión que persigue el gobierno inteligente está en constante evolución. No podía ser de otro modo, considerando que la Smart City acaba de llegar y lo ha hecho para quedarse. La ciudad inteligente del futuro muy probablemente seguirá esta dinámica de la transformación como signo de identidad.

Lejos de plantear un panorama ajeno al ciudadano, más propio de la ciencia ficción, contará con el ancla del gobierno inteligente, haciendo de la participación ciudadana y la administración electrónica un tándem ganador para satisfacer las necesidades de las presentes generaciones sin comprometer a las de mañana.

 

 

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