Open Data Barometer: la revolución de los datos abiertos

20 Feb 2017

open data barometer

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Es difícil exagerar la importancia de los datos abiertos para mejorar las sociedades del presente y del futuro, así como el valor de las iniciativas que proliferan en todo el mundo para consolidar sus estándares con el fin de lograr altos objetivos. Analizamos el informe Open Data Barometer (OBD) en su tercera edición.

De esta forma la ONU, en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, para erradicar la pobreza, consideran la apertura de los datos como factor clave para conseguir algunos de ellos, como por ejemplo los relacionados con  la educación, la construcción de ciudades y comunidades sostenibles y el relativo a la paz y la justicia entre otros.

El objetivo no es otro que llevar a cabo una “revolución de los datos” bajo la premisa de aumentar su variedad y calidad en el contexto de la actual era digital, buscando asimismo superar el reto de forma global.

Un difícil camino que, en la práctica, presenta logros desiguales y no pocas dificultades, si bien también cabe hablar de un creciente entusiasmo y compromiso, reflejados en la adopción progresiva de la Carta Internacional de Datos Abiertos.

Objetivo: lograr una evolución conjunta

Enmendar dicha desigualdad es uno de los grandes retos de éste y de otros muchos aspectos. En el caso de los datos abiertos, se requiere un estrecho seguimiento de cara a conocer los pormenores de las distintas estrategias. Con el objetivo práctico, en suma, de obtener información clave que ayude a impulsar una evolución conjunta.

A la luz de los resultados de los análisis realizados sobre el estado de la cuestión, sólo cabe concluir que estamos muy lejos de lograrla. Por un lado, existen muy diferentes contextos y, por otro, carecemos de la suficiente madurez: tanto de una sólida cultura de difusión de buenas prácticas como de normas internacionales homogeneizadoras.

Open Data Barometer

Dentro de estas aproximaciones, a lo largo de sus distintas ediciones, el informe Open Data Barometer (OBD) nos pone sobre la pista de su evolución con un análisis multivariable de estrategias de datos abiertos que son referencia en la temática.

Con el fin de descubrir la verdadera prevalencia e impacto de las iniciativas de datos abiertos, buscando como fin último una utilidad pragmática, el Open Data Barometer se lleva cabo anualmente por la World Wide Web Foundation en colaboración con la red Open Data for Development (OD4D)

Sus tres informes ofrecen una visión de conjunto sobre las tendencias mundiales: datos comparativos ofrecidos sobre países y regiones que, por otra parte, constituyen una herramienta global para la formulación de políticas.

En cuanto a su metodología, hay que apuntar que el Open Data Barometer forma parte del trabajo de la World Wide Web Foundation sobre métodos comunes de evaluación para los datos abiertos. Se trata, en suma, de una investigación llevada a cabo en profundidad, en la que se combinan datos contextuales, indicadores secundarios y evaluaciones técnicas.

Uno de sus principales objetivos consiste en explorar dimensiones claves como la predisposición para la apertura de datos, implementación e impacto. Como barómetro de dichas variables en las iniciativas de open data en todo el mundo, se enfoca en 92 países, clasificándolos según tres parámetros o criterios (Preparación, Implementación e Impacto).

Realizar un seguimiento del avance de las iniciativas de open data es el primero de ellos, así como de la implementación de los programas, en segundo lugar, con el objeto de conocer hasta qué punto los gobiernos cumplen sus compromisos El tercero de ellos, py último, consiste en valorar el impacto económico, político y social. Sobre estos tres criterios, básicamente, el Open Data Barometer basa sus conclusiones acerca del estado de los datos abiertos en todo el mundo.

La tercera edición del ODB

La tercera edición del Open Data Barometer, publicada en abril del 2016, analiza el avance del estado de los datos abiertos gubernamentales, al tiempo que permite medir los logros en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG por sus siglas en inglés), marcados por la ONU el mismo año.

Así mismo, esta tercera edición sigue el espíritu de la Carta Internacional de Datos Abiertos valorando el cumplimiento de sus principios..

No en vano, los datos abiertos son esenciales para crear instituciones transparentes, responsables y eficaces, así como para garantizar el acceso público a la información, ambos objetivos de los SDG. Sin embargo, según recoge a continuación el informe, no hay que perder de vista que, como motor de innovación, las posibilidades ofrecidas por la apertura de datos van mucho más allá de éstos.

Clasificación mundial: los diez primeros

open data barometer top ten Clasificación económica y de desarrollo de los diez países principales en el Barómetro de ODB 2016 (Fuente: ODB)

El Open Data Barometer, como hemos apuntado, califica a los países de acuerdo con el nivel de publicación de datos gubernamentales claves, así como en función de los beneficios y pruebas de impacto de los mismos.

Su ranking no obedece a un criterio de perfección en la preparación, implementación e impacto de las iniciativas de datos abiertos, sino a una puntuación, basada en los valores comparativos entre países.

Actualmente países como Reino Unido y Estados Unidos siguen estando a la cabeza del ranking, aún cuando se han estancado en el desarrollo de nuevas medidas.  

Frente a los países que ocupan la parte más alta de la clasificación, en esta tercera edición se ha advertido la “irrupción” de una “nueva generación” de países que desafían el liderazgo global en las distintas áreas geográficas, con la excepción de África. Sirva de ejemplo Francia como líder emergente en Europa, Canadá en América del Norte, así como Corea, Japón, Singapur y Filipinas en la región asiática o, yendo a Latinoamérica, los países emergentes son México y Uruguay.

Los diez primeros países en el ranking serían por este orden: Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Canadá, Dinamarca, Nueva Zelanda, Países Bajos, Corea, Suecia y Australia.

España, por su parte, se encuentra en el puesto 13 de 92 países que configuran este ranking, lo que supone un avance de cuatro posiciones en los dos últimos años, teniendo como referencia la primera edición del informe.

Volviendo a los países que encabezan la tabla, todos ellos se caracterizan por su gran disposición, implementación e impacto. Con respecto a la implementación, casi la mitad (46 por ciento) de todos los conjuntos de datos abiertos que encontramos se encuentran en los diez primeros países.

Los diez de la cola

En el lado opuesto del Open Data Barometer, encontramos los países que se sitúan en la parte inferior de la tabla. A diferencia del grupo mejor puntuado, se caracterizan por “una preparación general muy débil, pocos o ningún conjunto de datos abiertos disponibles y una falta de impacto demostrable”.

Los diez ubicados en la zona del farolillo rojo son, por este mismo orden: Camerún, Botswana, Pakistán, Sierra Leona, Zambia, Mali, Myanmar, Zimbabwe, Yemen y Haití. Como puede observarse, abundan los países africanos.

Del mismo modo que África era una excepción en creación de nuevos líderes, se trata de un continente que domina la parte inferior de la tabla. De acuerdo con el informe, se evidencia la necesidad de “un liderazgo fuerte y más esfuerzos en la región”.

Conclusiones: una tendencia en plena ebullición

open data barometer government action Evolución de las puntuaciones medias de los indicadores de la Acción Gubernamental (Fuente: ODB)

Los datos abiertos se consideran corriente predominante, en tanto en cuanto la mayoría de los países estudiados disponen de una iniciativa open data y proporcionan acceso a los conjuntos de datos disponibles para su reutilización mediante un catálogo nacional de datos.

Asimismo, se destaca la importancia de que varios países, entre otros Ecuador, Nepal, Nigeria o Uganda, están emprendiendo iniciativas de datos abiertos o tengan previsto hacerlo. Todo ello en un entorno de gran demanda, pues en el 93 por ciento de los países encuestados la ciudadanía y la comunidad tecnológica están utilizando los datos del gobierno.

Poco o ningún avance

En cuanto a las deficiencias, se observa “poco o ningún avance en el número de conjuntos de datos verdaderamente abiertos en todo el mundo”, incluso teniendo en cuenta la “rápida difusión” de los planes y políticas de datos gubernamentales abiertos.

De forma general, se concluye que los avances en la implementación y en los indicadores del impacto han sufrido un estancamiento o retroceso. Entre otras razones, porque los datos abiertos “aún no están arraigados en la ley o en la política”.

Más iniciativas abiertas

Aunque algunas de las nuevas iniciativas son de pequeña escala y carecen de suficientes recursos, a nivel nacional se ha producido un aumento tanto del número como de la calidad de las iniciativas open data, y lo mismo cabe decir de los catálogos de datos abiertos.

Una tendencia positiva que, por otro lado, contrasta con una “lamentable” apatía a nivel local o regional. Sobre todo habida cuenta del “enorme potencial” que tienen los datos a nivel local para mejorar la vida de los ciudadanos, sin ir más lejos para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenibles, concluye el informe.

La mayoría de los países encuestados (55%) disponen ahora de una iniciativa y de un catálogo nacional de datos abiertos a nivel nacional. También proliferan los nuevos compromisos en países de todo el mundo..

Dicha tendencia se observa a su vez en países que no se incluyen en el informe. Un ejemplo es República Dominicana, actualmente ejecutando su tercer plan de acción como miembro de la Alianza para el Gobierno Abierto, en el que sigue avanzando en su compromiso de cumplir compromisos relativos a la apertura de información para crear un espacio de intercambio entre el gobierno y la ciudadanía.

Los objetivos del Open Data Barometer en sus iniciativas open data buscan el uso de las TIC para un gobierno más eficiente, el fortalecimiento de la transparencia y la participación ciudadana. Todo ello, a través de la unificación de las informaciones relacionadas con áreas diversas como la salud, la economía, la educación, el comercio o, pongamos por caso, el medio ambiente.  

De igual modo que el avance a nivel global sirve de referencia para cada uno de los países, las implementaciones que afrontan problemáticas regionales son otro punto en común que ayuda a progresar a nivel nacional. En este sentido, la puesta en común de los avances resulta positiva.

Distintas plataformas como, por ejemplo, la Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto (París, 2016), han servido para que  países latinoamericanos situados en la parte central de la tabla. Por ejemplo, Colombia, Perú o Costa Rica, y también República Dominicana. Dieron a conocer los avances generados en el marco de la implementación de sus Planes de Acción, entendidos estos como un proceso de aprendizaje.

Calidad de los datos y formación

open data barometer evolution data Evolución de los indicadores de protección de datos y derecho a la información (Fuente: ODB)

La mala calidad de los datos es un problema extendido, que padece “gran parte del aproximadamente diez por ciento de los datos que cumplen con la definición de datos abiertos”. Como consecuencia de ello, hay problemas para su acceso y procesamiento, con lo que los datos no siempre son todo lo abiertos que debieran.

Además, son extremadamente escasos los procesos de control de calidad de los datos antes de la publicación, con excepciones en unos pocos países, como el Reino Unido, Corea del Sur, Noruega, Francia o Austria, que abordan cuestiones de calidad contando con medidas en vigor u organizando grupos de trabajo para abordar esta cuestión.

Si la calidad de los datos es una asignatura pendiente, no lo es menos la falta de formación académica para la capacitación, esencial para impulsar la innovación, aunque se está avanzando al respecto. El informe concluye que resulta difícil encontrar países donde se disponga de una gama completa de formación avanzada.

Lejos de los objetivos de desarrollo

Por otra parte, el informe concluye que todavía queda mucho por hacer para que los datos abiertos sean realmente un motor de desarrollo y, en concreto, un “verdadero acelerador de los SDG”.

Se subraya que existe una carencia generalizada de aspectos claves para su disponibilidad a largo plazo y generación de impacto, como son disponer de “un marco de políticas claro y beneficiarse de un enfoque coherente de gestión global de los datos”. En concreto, “solo 6 de los 92 países estudiados tuvieron un compromiso político explícito”.

Así mismo, los marcos legales que respaldan la mayoría de las iniciativas son débiles y solo una pequeña parte de los países ofrece acceso en línea abierto y gratuito a conjuntos de datos críticos para los SDG. Entre ellos, los datos censales o relativos al gasto público, mapas, educación o salud.

Y el problema va más allá, -apunta el informe ODB-, puesto que el open data constituye un componente más del progreso, con lo que de poco o nada sirven estas iniciativas si no se desarrollan en un contexto propicio.

Se deja constancia también del “retroceso en la libertad de información, transparencia, responsabilidad e indicadores de privacidad en algunos países”; al tiempo que se consideran los eslabones más débiles tanto la implementación como los recursos dedicados a los proyectos de open data.

Ambos son signos de que los gobiernos tienen la tendencia a considerar los datos abiertos como “una moda o experimento con poca o ninguna estrategia a largo plazo”.

El impacto de las iniciativas open data

Número de países con un impacto significativo en áreas clave (Fuente: ODB)

Los puntos débiles señalados explican en buena parte las conclusiones obtenidas en el capítulo esencial del impacto a nivel político, social y económico. Tras mencionar las dificultades de medición de las iniciativas de datos abiertos, se advierte que su evidencia resulta limitada.

Con los datos disponibles en el informe del Open Data Barometer se concluye que el impacto político ha disminuido un 22 por ciento de promedio, especialmente en las áreas de transparencia y rendición de cuentas. Un claro síntoma, reza el informe, de que los gobiernos no dedican suficiente personal y recursos a la implementación de los datos abiertos, dificultando la satisfacción de las expectativas de “cambio social real”.

Un mayor apoyo a la Carta Internacional de Datos Abiertos, la ampliación y profundización de las distintas iniciativas, la armonización del open data con la privacidad, la transparencia y el derecho a la información o priorizar los datos más demandados son otras recomendaciones que incluye el documento.

Un punto de inflexión

En esta tercera edición del Open Data Barometer, también se destaca la importancia de atender de forma urgente “la brecha entre los que tienen datos y los que no los tienen”. En sus conclusiones finales, resumiendo, se define el momento actual como un “punto de inflexión” con su cara y su cruz.

Por un lado, los compromisos e iniciativas de políticas de datos abiertos se han extendido rápidamente. Pero por otro su implementación e impacto están “rezagados, creando el riesgo de que el movimiento de datos abiertos se desvanezca en una ciudad fantasma de portales abandonados y aplicaciones olvidadas”, concluye el informe.  

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